sábado, 16 de diciembre de 2017
miércoles, 6 de enero de 2016
Rojo.
lunes, 23 de marzo de 2015
¿Te imaginas yo, versándote todos los días?
Me siento vacía cuando siento tanto y no sé darle forma. No sé ofrecerte nada porque nada tengo. Soy un mundo de contradicciones y no quiero ser de otra manera. Odio lo racional y lo políticamente correcto. No sé si al acabar de escribir todo esto acabaré un poco más rota de lo que ya no me importa. A veces tiemblo bajo las sábanas por no saber comprenderme, no sé quién soy, lloro y río a tiempos iguales y a veces el reflejo no me pertenece. No sé quién es esa que mueve los dedos sobre el teclado. No reconozco las calles y la rutina me asfixia. No sé por qué el chico que me vende los cigarrillos sueltos me saluda cada vez que paso por ahí, ni sé por qué el mismo chico, que me miraba mucho según mi madre, dejó de hacerlo cuando un día me vio las muñecas. ¿Qué le pasa a todo el mundo? Que dejen en paz a mi tristeza. ¿Por qué la odiaban tanto? Es lo único bueno en mi. Quizás no me creían cuando dije que yo me alimentaba de todos los males, que yo me alimentaba de los errores y que a la larga despreciaba los aciertos porque no dejaban cicatriz. No es cuestión de cómo sean las cosas. No es así. Las cosas no tienen que ser de ninguna manera, más que como uno lo decida. No lo sé, la gente se mete demasiado en cómo vive la otra gente. ¿Y qué, sí quería morir? ¿Y qué, sí era una puta loca del coño que decidió hacerlo de una manera catastrófica, tan teatral? Cosa suya. Ahora todos los caminos parecen putas desesperadas llorando por un "llegar a casa". Pero joder, cada quien decide cómo traicionarse a sí mismo como mejor le convenga. Y ya. Y sí, podemos seguir viviendo de ésta manera. Aquí no hay nadie que sea feliz de cualquier forma. Nadie encuentra su camino sin haberse perdido varias veces. Mañana cuando amanezca sabrás que al final siempre amanece. Que a veces, salir de la cama todos los días es suficiente.sábado, 28 de febrero de 2015
La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa.
El problema empezó cuando escribí tu nombre por el simple hecho de rellenar una hoja en blanco. El problema empezó ahí, al ser consciente de que te quería, incluso, en las historias que aún no había escrito. El problema es que siempre ando queriendo cosas que no van; tengo una colección de deseos contradictorios. Y encima, urgentes todos. Y, si hablamos de contradicciones, tú eres mi favorita. Tocando el tema de las cicatrices, cabe mencionar, que las tuyas son muy bonitas para perderse.
Eres como la partitura más complicada, a penas nadie llega al final, pero cuando lo hacen... repiten. Pasa que a veces sólo le cabíamos el nombre a nuestra obsesión. ¡Pero qué nombre más bonito tienes!
Y, entre todas esas cosas, entre la música y las risas, entre las miradas y los besos que no nos damos todavía, entre Morelia y sus calles, y los estudios, y las fiestas que no nos gustan, entre todas esas cosas te quiero, te quiero así, porque no encuentro razón, porque no quiero buscarla.
Qué manera más absurda, ahora que lo pienso, sin un por qué definido. Yo no podría explicarlo, ¿comprendes? De haber querido, no habría encontrado la manera de hacerlo.
Tuvimos la misma opción, pudimos ignorarnos, pudimos no ser; ambas, sin saberlo, nos elegimos y aquí estamos, ante todas las improbabilidades; demostrando que cuando alguien está destinado a ser, es. Yo no creía en eso del destino, pero contigo dudé. No me preguntaste quién era, ni cómo había llegado hasta a ti, porque sabías que me habías llamado tú. Tú. Tú llegaste para quedarte, aún sin estar aquí.
Tengo un sin fin de palabras que sólo brotan cuando no estás conmigo; por eso amo escucharte y que me dejes en silencio; y es que cuando me dices que me quieres más eres tan bonita, que sólo quiero que me lo repitas una, y otra, y otra vez. Quiero escribirte poemas a besos, desde tu ombligo hasta tu...
Sólo una pregunta me joda todas las dudas.
¿Seguirás pasándome?
domingo, 21 de septiembre de 2014
La esperanza, como siempre, va llegando tarde.
que me lees y me sufres,
dile a mi chica de ciencias,
que la chica de letras, yo,
siempre más (más, más, más, más, más).
Y que es...
lo mejor que le va a pasar a alguien más.
Patetismo.
viernes, 8 de agosto de 2014
La señorita Gatica.
sábado, 21 de junio de 2014
Inviernos de nieve y calor.
Tienes que saber que te soñé. Y me fui a la mierda, una, y otra, y otra, y otra maldita vez. Porque recordé lo que estaba tratando de dejar, recordé todo eso que me partía en dos. Ahora volví al inicio. Es como si la vida me dijera: "Mira, aquí tienes, vuelve a intentarlo".
Sé, que en una de esas salgo a buscarte, sé, que corro el riesgo de encontrarte. Ojalá ahí. En ese mismo parque, en esa misma banca, bajo esa misma brisa, y con esa misma sudadera color mamey, que más bien es rosa.
Pero ésta vez no quiero empezar bajándote la luna, el sol, las estrellas ni las lágrimas. Ésta vez no tengo nada que decir, más que te extraño, más que te amo, más te odio y no soy capaz de odiarte. Que estoy fastidiada de acabar todos mis escritos con un "regresa", con un "quédate" o un "no habrá más reproches".
Hazme un favor, y dime que me vaya. Porque, si te miro a los ojos una vez más, ya no tendré valor para marcharme.
sábado, 14 de junio de 2014
Diecisiete.
Predispuesta siempre a otro desastre que sé, no podré lidiar,
la herencia a huir sin retornar igual suele incluírseme en el paquete.
Ningún lugar es mi lugar y no consigo reconocerme en nada, ni en nadie.
No sé echar raíces, y tengo complejo de nube, lejana y ajena.
Tienes que saberlo, cielo; que no es fácil quitarse el pasado y sacarse los miedos.
Al (d)escribirte esto, me di cuenta de que esto es todo lo que tengo.
Pero hay un punto aquí, y siempre has sido tú.
Quiero quedarme, con cada promesa que “quedarme” conlleva.
Sé que lo que está atado a mi nombre, termina en tragedia.
Y estoy consciente de la realidad que te ofrezco,
que te voy a romper a pedazos, porque seguro lo haré, seguro lo harás.
Sé que “para siempre” es nada, y nada un parpadeo.
Y, ¿qué te digo? Que el amor es todo, menos sencillo.
Que quiero complicarme la vida un ratito contigo.
lunes, 2 de junio de 2014
Blanco.
lunes, 26 de mayo de 2014
Declárame la guerra.
miércoles, 7 de mayo de 2014
Lo dicho.
sábado, 12 de abril de 2014
Y entre líneas se oculta un "no te vayas".
Hoy sólo quisiera decir que por más distancia que haya, nunca logrará convertirse en olvido. Que siempre habrá algo de ti en mí. Y gracias. En quien sea que te conviertas y donde sea que estés, espero que tropieces con mis “Te quiero. Te amo. Te extraño. Te todo. Me todo”, de vez en cuando.
miércoles, 9 de abril de 2014
Abril, 9.
Aquí estoy, pensando en cómo decirte tanto y nada. Y es que tan sólo pensar en que leerás todo esto me pone nerviosa y me tiemblan las letras. Te seré sincera, cuando te conocí no creí que te volverías alguien tan importante para mí. Pienso en ti todo el día. Sanaste la herida abierta que llevaba en el alma, sin siquiera saberlo, sin sospecharlo. Fuiste quien se quedó cuando ni yo misma estaba. Y gracias, oye.
Eres todo lo que esperaba y aún más. Eres la necesidad de lo que no hace falta y sin embargo, cuando no esta me mata. Dicen que el punto está en encontrar a la persona que jamás buscaste; que resulta incómoda de tan perfecta. Así me pasa contigo. No sé si entiendas. Que me gustas. Me gustas porque eres diferente a mí. Me gustas porque día a día voy descubriendo un mundo desigual al mío, el tuyo. Me complementas. Me gusta la manera en la que sonríes y se te arruga la nariz. Me gusta que veas directo a los ojos, sin vacilar. Me gusta que tengas la estatura perfecta para darte besitos en la frente y tomarte de la cintura. Me gusta que al besarme, me acaricies la cara. Me gusta terminar nuestros besos con piquitos y que en medio de una sonrisa volvamos a empezar. Me gustas porque capturas mi curiosidad y mi admiración. Me gusta que seas responsable y que te preocupes por un futuro. Me gusta la manera en la que te desesperas. Me gusta que me retes siempre y que jamás me dejes ganar. Me gusta que así como tú lo haces, yo puedo enseñarte una nueva perspectiva de las cosas. Me gusta que tu voz sea lo primero que escuche al despertar. Me gusta saber que jamás dejaré de conocer algo nuevo. Y justamente es eso, no sé qué es lo que tienes y eso me encanta.
Como en toda relación existen contratiempos que se empeñan en desgastarnos, pero no. Todo nos hará más fuertes y sé que podremos contra ellos. Porque no existen pretextos ni excusas para alejarme de lo único que me hace feliz. Me gustan los comienzos, porque son los momentos en donde un final parece imposible. Y así quiero seguir, yo no quiero ser un “lo que dure”. Yo quiero ser un “para siempre”. Y te entiendo, eso espanta a cualquiera. Pero por favor, quédate. Te quiero.
09.03.14
09.04.14
lunes, 7 de abril de 2014
Enseñanza y resultado.
Espérame en la siguiente.
sábado, 5 de abril de 2014
Recuerdo que mirarla dolía.
Ella era como unos anteojos estrellados, esparciendo cristales por el suelo. Pero era hermosa y despertaba mi curiosidad… Hizo que me fijara en todos esos detalles que no debía notar, como la manera en la que sus pestañas se rizan y enmarcan una sonrisa cada que parpadea, o cómo sus carcajadas la dejan sin aliento, formando dos comillas en las mejillas; además, hacía muecas con los labios. También me fijé en la manera desarreglada de su cabello, enmarañado, sí, pero la hacía ver más atractiva. Vi mi reflejo en sus ojos y ella en los míos; todo lo que se podía ver era tristeza. Ella tenía en la mirada mera melancolía, podías sentirla. Y aún con eso, sus ojos no perdían aquel brillo. La vida la había jodido, destrozado. Y yo quería recoger todos esos pedazos, quería juntarlos de nuevo, incluso adherir algunos nuevos; así que lo intenté, de verdad lo hice. Dicen que cuando tratas con una persona rota, debes tener cuidado con sus pedazos, porque cortan. Y así me fue. Por cada vez que trataba de sanarla, más frágil me volvía, pero no me importaba. Quería verla feliz. Cada que la hacía reír, lo único en lo que podía pensar era en que eso era lo que quería hacer el resto de mi vida, verla reír. Empezó a mejorar, de a poquito reunió las piezas suficientes como para levantarse e irse, escapar. Pero no me llevó junto con ella. Y yo me quedé ahí, donde me dejó; preguntándome sí los pedazos que habían quedado tirados eran suyos, o míos. Es difícil y es triste, pero es la decisión correcta. Y siempre será mejor cuando yo no esté. Estará bien y será la luz de otra obscuridad. Y yo no me permitiré pensar en ella. Ahora, tengo miedo de que aunque no regrese nunca conmigo, no se vaya jamás de mí. No sé si entiendan. Que ella era el tipo de amor que recordaré por siempre, pero no el tipo de amor que duraría para siempre.




